Granada
Migue Agosto 4th, 2006
Este fin de semana he tenido el placer de visitar esta provincia de ensueño. El atravesar las plantaciones de álamos, de ese verde tan verde, de ese olor parduzco, aroma de una tierra que te hace pensar mientras observas sus montañas… parezco Heidi…
Lo único malo del asunto es que parece que los bautizos a los que voy, sean de mis hijas o mis sobrinos, van acompañados de este dulce sol de verano de Andalucía, que te quiere tanto que te abraza con su calor hasta la mas de las absolutas de las desesperaciones.
Y es que resulta que ha coincidido con la segunda ola fuerte de calor, la segunda que nos ha azotado este verano. La casa en la que se celebró, no obstante, a las afueras de Granada nos obsequió con un hálito no del todo flagrante y la sangría amenizo nuestra cachaza, y la embriaguez que nos trajo la misma pareada a la del fervor de la familia, consiguió que la velada fuese poco menos que destacada en nuestra memoria.
Lo dicho, un bautizo muy agradable.
