Migue Noviembre 17th, 2008
Aquí estoy, observando la mierda que nos rodea, pensando en lo estúpida que es la forma en la que nos relacionamos, resistiéndonos a retomar la actitud neardentalensis…
Y es que me cansa el pensar que hay que hacer las cosas bien por el bien mismo, ser bueno porque hay que serlo, decir la verdad por un bien mayor, amar contemplativamente, platónicamente y un largo etcétera.
Me río (con todo respeto) del corpum de creencias o sentido común que aprendió de su maestro Sócrates y transmitió a su discípulo Aristóteles nuestro amigo Platón. El muchacho adinerado comentaba en su obra La República que cada Idea es única e inmutable, mientras que, las cosas del mundo sensible son múltiples y cambiantes, para él, la única forma de acceder a la realidad inteligible era mediante la razón y el entendimiento; el papel de los sentidos queda relegado y se considera engañoso. Pues eso, una mierda para Platón.
Cuando Platón comentaba estas hermosas ideas, no se hablaba aún en la Academia de Atenas del ‘feed back’ o retroalimentación, de esa necesidad que tenemos todos de que nos reconozcan el esfuerzo por hacer las cosas bien, la necesidad de sentir el amor de alguien a quien amas, de la palmadita en la espalda por un trabajo bien hecho, del abrazo de un amigo al sentir tu amistad… anda que si no me agradeciesen mi trabajo con un sueldo, por mucho que me guste, que me gusta, iba a trabajar Rita la Cantaora, me iba al parque a disfrutar de los aromas del otoño.
Estoy hasta las narices de dar el apoyo incondicional a personas que les resbala, aunque se que es lo correcto, porque me lo han contado, en base a la tradición Socrática-Platónica del sentido común, ¿común a qué…?, de dar apoyo al que luego te pisotea, de hacer favores a aquellos que te la juegan con demasiada facilidad, a poner la otra mejilla…
Lo dicho, me cago en Platón.